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¿Parejas o disparejas en esta cuarentena?

Sandra Romero Oroza, psicoterapeuta especializada en parejas, nos expone un tema real de lo que puede estar pasando o lo que pasó con las parejas en esta época de pandemia. Y por supuesto, nos deja recomendaciones muy valiosas!

Sin duda todos fuimos sorprendidos por el COVID19 y este aislamiento social de más de 100 días, y las parejas no fueron la excepción. Algunas fueron separadas al no poder volver a su lugar de residencia, otras decidieron vivir juntas durante la cuarentena, otras optaron por seguir viviendo cada uno en su casa, otras recién comenzaban a vivir juntas, otras ya tenían un tiempo viviendo juntas y otras, muchos años. Con hijos chicos, adolescentes, o sin hijos, absolutamente todas las parejas, no importa en qué etapa de la relación se encuentren, han sido sometidas a una gran prueba de estrés y de gestión, o no, de sus emociones.

¡Y sí pues! Está situación de confinamiento trae consigo: miedo, miedo a morir o que muera un ser querido, ansiedad y angustia hacia la incertidumbre del futuro, miedo a quedarse sin poder solventarse económicamente, etc… y nos hemos visto obligados a adaptarnos y en muchos casos a reinventarnos en esta coyuntura tan difícil y retadora.

Por lo tanto, esta demás decir que el nivel de estrés es alto, y cuándo los seres humanos nos encontramos con este tipo de realidad solemos enfrentarnos con nuestras emociones más escondidas en nuestro inconsciente, y sí estamos en pareja, pues solemos confrontarlos con ella, y es aquí donde suelen a menudo ocurrir las discusiones o conflictos.

Cómo siempre digo, no hay pareja que no discuta por algo, todas las parejas discutimos, y más en situaciones que nos generan emociones intensas. La clave del éxito es saber cómo discutir y cómo reparar el conflicto. Aquí les dejo unos consejos prácticos para tratar de convivir con esta situación de cuarentena ya sea viviendo en pareja o llevando la relación a distancia, en cualquier etapa de la relación.

  • Ser consciente de nuestras propias emociones y lo que sentimos, y responsabilizarnos por nuestro propio sentir, antes de volcárselos al otro. ¿Cómo lo logramos?, primero escuchándonos, sobre todo cuando nos sentimos irritados, frustrados, muy tristes, ansiosos o con mucho miedo. Tomarnos un momento para conectar con nosotros mismos y pensar ¿Por qué en realidad nos sentimos cómo nos sentimos? Preguntas claves: ¿A qué nos hacen acordar estas emociones que estamos sintiendo? ¿Existe algún miedo escondido?

  • Comunicarnos asertivamente, que quiere decir expresar exactamente lo que queremos o necesitamos o lo que no nos gusta del otro o de la situación que haya ocurrido, con respeto, pero concretamente, sin pretender que él otro adivine o interprete lo que estamos sintiendo. Punto clave: hablar con hechos y datos y desde nuestros sentimientos, es diferente decir, “tú eres irritante” a decir “esto que acabas de hacer (explicar el hecho o la conducta) me hace sentir irritado”. Cómo se darán cuenta es totalmente diferente, la primera frase es agresiva, en cambio la segunda, habla de cómo cierto hecho que hizo nuestra pareja nos hace sentir. En resumen: él no es así, su conducta de ese momento nos hizo sentir así.
  • Respetar los espacios de cada uno. Si bien podemos estar todos los días y a toda hora juntos, no necesariamente se tienen que realizar todas las actividades juntos o hablar todo el tiempo. Igual en caso de las parejas físicamente separadas, no se tienen que estar mandando mensajes todo el tiempo o pretendiendo que el otro responda al momento. Y por último las parejas que tienen hijos y que probablemente sean las que menos espacio personal tengan, tratar de ayudarse como pareja para tomarse un respiro en la rutina del día para uno mismo.

  • Aceptación de la realidad única que estamos viviendo. Ante esta situación podemos resistirnos, quejarnos, negar la realidad, sin embargo, lo cierto es, que nos guste o no, esta situación sí está ocurriendo, y en todo el mundo. Cuando más rápido asumamos la realidad, y la aceptemos, podremos adaptarnos más rápidamente a las nuevas rutinas, nuevos roles en casa, a los nuevos hábitos de cuidado, las nuevas formas de socializar, nuevas formas de trabajar o si nos quedamos sin trabajo a repensar que podremos hacer. Y este sentimiento de reconocer la realidad nos lleva a tener un enfoque más positivo y no “quejón” lo cual repercute totalmente en el estado de ánimo y por tanto al momento de relacionarnos con nuestra pareja la dinámica será más armoniosa.
  • Buscar el aprendizaje. Pareciera difícil sacar enseñanzas de situaciones adversas, sin embargo, siempre hay algo que aprender, y sí sabemos encontrarlo capitalizaremos ese conocimiento a favor nuestro y de nuestra pareja. Por ejemplo, los que decidieron convivir en cuarentena o los que recién comenzaban a vivir juntos: esta es una oportunidad perfecta de conocerse mejor, conocer sus hábitos, sus formas de encarar los estreses de la vida, y en general su forma de ser. Los que ya vivían juntos, pero tal vez por sus rutinas no se veían tanto: este es un momento ideal para volver a reconocerse y reconectar con el otro. Los que tal vez ya venían distanciados emocionalmente hablando y evitaban enfrentar el conflicto: es un momento perfecto para decidirse a hacerlo y buscar la solución que les haga sentir bien a los dos. Las parejas que ya venían con problemas y dudaban de seguir juntas, pueden tener una idea más clara de si separarse o no, o si necesitan buscar ayuda para resolver sus conflictos.

De ustedes queridas parejas, dependerá cómo decidan enfrentar esta situación para salir de esta más comprometidos y fortalecidos… ¿Parejas o disparejas? El dilema de la pandemia… Consulta con la Terapeuta Sandra Romero Oroza -Psicoterapeuta individual, familia y parejas- si tienes alguna inquietud.

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