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Amor y cuarentena: La historia de 3 parejas alrededor del mundo

¿Cómo están evolucionando el amor y las relaciones en la era del coronavirus? Para averiguarlo, la periodista peruana Mariana Valle-Riestra abrió la cuenta de Instagram @chaparconmascarilla. Allí comparte historias reales sobre cómo parejas y solteros de diferentes países se adaptan al new normal. “Mientras este virus cabrón siga paseándose libre por las calles, afectando cada área de nuestras vidas, resulta interesante y divertido espiar cómo se la están arreglando los demás”, dice la bloguera. “Creo que nos hace sentir más acompañados en este presente surrealista”. Aquí, un vistazo a tres de las historias:

 

ALEJANDRA (Nueva York, EE.UU.)

“Obviamente no podíamos besarnos ni acercarnos mucho”, cuenta Alejandra (26) sobre la cita más extraña y romántica que ha tenido en su vida. Es mexicana y vive en Brooklyn, NY, desde hace dos años. A inicios de abril, en plena cuarentena, conoció a un chico a través de una dating app. “Tuvimos la primera cita por videollamada”, explica. “Pensé que iba a ser raro o incómodo, pero me compré un vinito, me arreglé y todo fluyó perfecto”.

Poco después, él le propuso encontrarse en un parque a tomar unas cervezas. Eso sí, respetando la distancia social. “Es increíble cómo esa circunstancia cambió todo. Como mujer, nunca me había sentido tan libre y segura en una cita. Simplemente hablamos. No tuve que preocuparme por que él intentara tomarme de la cintura o besarme sin que yo estuviera lista”.

Ya se han visto otras dos veces. Cada vez se acercan un poquito más, robando centímetros como sin querer queriendo. “Me siento como en una película, en una de esas escenas en que los protagonistas se miran a los ojos, ambos muriendo por besarse, pero sin poder hacerlo. Hasta he soñado que lo beso, creo que me estoy volviendo loca. Pero sé que la espera va a valer la pena”.

 

CAROLINA Y FERNANDO (Lima, Perú)

El último día de la secundaria, hace 14 años, Fernando se le declaró a Carolina. Desde entonces han vivido pegados como jamón y queso en un sanguchito mixto. Al llegar a cierto punto de la relación, ella estaba lista para casarse, pero Fernando esquivaba el tema con la misma agilidad de sus épocas de atleta escolar estrella.

Por eso, cuando en 2018 por fin le propuso matrimonio, la tomó por sorpresa. “Fue en un viaje a Colonia, Uruguay”, cuenta Caro. “Sacó la cajita, se arrodilló y yo empecé a llorar como una Magdalena”. Pusieron fecha para el 21 de marzo de 2020. “Estábamos súper entusiasmados, no podíamos esperar más”.

Pero a menos de una semana del ansiado día, se decretó la cuarentena en Perú y tuvieron que posponer la boda. “Fue horrible”, dice Carolina. “Fernando se ocupó de hacer el anuncio y las cancelaciones. Yo solo me dediqué a llorar y a renegar con la vida”.

Llegó el 21 y lo festejaron simbólicamente. “Hicimos Zoom con nuestros amigos y todos se vistieron de fiesta”, cuenta la novia. “Yo me puse una blusa blanca y mi velo de la despedida de soltera. Esa noche tomamos, comimos y usamos por primera vez nuestros aros de matrimonio”.

Mientras esperan poder casarse en abril, su vestido de novia ha vuelto a la tienda. “Pedí que me lo guardaran. ¿Qué iba a hacer acá en mi casa mirándolo?”.

 

DANIELA Y MATHIEU (París, Francia)

Todo empezó como la relación más casual del mundo. Daniela (31), una limeña que se mudó a París hace 10 años, le aclaró a Mathieu (30) que no buscaba nada serio. “Está bien”, le dijo él. “Hagámoslo a tu manera, porque sé que tarde o temprano nos vamos a casar”. Ella se rió, pero efectivamente, un año más tarde empezaban su vida de chibolos recién casados. De día, trabajo y estudio. De noche, juerga loca. “Fue una época genial… que solo duró 7 meses, cuando me enteré de que estaba embarazada de mi hija Camélia”, se ríe Dani.

Sus primeros años como familia fueron caóticos, pero luego lograron crear una rutina súper estable, con tareas repartidas y horas de sueño sagradas. Hasta que llegó la cuarentena a Francia y les desordenó todo. “Al inicio, vernos las caras 24/7 fue difícil. Discutimos mil veces hasta que encontramos un nuevo ritmo”, cuenta Dani. Lo más bravo ha sido que Camélia, asustada por lo que oye sobre el virus, no quiere dormir sola. “Como te imaginarás, el tener que dormir siempre con ella impacta mucho en nuestra vida de pareja…”, dice con un suspiro. “Hemos tenido que ponernos creativos y aprovechar momentos clave”.

La cuarentena, aunque allá ya se flexibilizó, los ha obligado a replantearse su estilo de vida. “¿Y si esto es la nueva normalidad? ¿Nos vemos viviendo en una ciudad tan grande y expuesta? Habrá que ver”.

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