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¿Sabías el origen de los ramos de novias?

Un importante accesorio para el día más esperado de una novia

Las primeras modas de ramos de novia aparecieron en Europa con el llamado “ramo Biedermeier”, perteneciente a la corriente cultural del mismo nombre que se desarrolló en el año 1836 en Austria, Alemania e Italia. Era de proporciones muy definidas y en el medio era de encaje con hojas, tul o papel. Por esa misma época también se conoció el “Colonial” inglés que era aromático y servía para perfumar a la novia, o el “Ochocentista” italiano que se caracterizaba por estar construido a partir de pasadas de pequeña flor alambrada.

Del 1837 a 1900, época de los grandes imperios, atuendos opulentos realizados con generosidad de nobles telas y ricos apliques requerían ramos ostentosos, que por su peso, tenían que ser llevados obligatoriamente a dos manos y apoyados sobre la cintura. Eran ramos cuyas cascadas de flores podían llegar a la rodilla y los verdes incluso alcanzaban los tobillos, a juego con largas colas de hasta 6 metros (la Princesa Diana de Gales lució uno de estos ramos), acorde con el estilo victoriano de su vestido, de interminable cola y mangas de farol.

Con la primera crisis mundial, 1900-1910 se pierden los imperios y con ellos la fastuosidad de los actos sociales. Empieza una época reductora y los ramos pasan a ser más pequeños. Son los llamados “gota” o “liberty” en forma de gota, arco o media luna (como el que llevó Sara Ferguson en versión barroca muy tupido). Estos tipos de ramos son los que han marcado la pauta hasta nuestros días, variando solamente la propuesta floral, las técnicas y tendencias que van surgiendo, pero no sus proporciones. Se llevan a una mano justo a la cadera y con una inclinación de 45 grados.

Los primeros documentos sobre ramos de novia datan de principio de siglo. Más o menos en 1906, las novias vestían íntegramente de negro, complementaban su traje con discretos ornamentos florales hechos de cera, tela o joyería para familias ricas, prendidos en velo, sobre la cabeza, en el escote o en la cintura. Desde entonces se empezaron a ver los primeros ramos, pequeños “bouquets” a la francesa, que van envueltos en tul.

De los años ‘30 a los ’50 los ramos se fueron depurando, lineales y vegetativos, en un intento de copiar a la naturaleza, utilizando poca flor y dando importancia al diseño. Pero las novias a quienes gusta destacar en el día de su boda descartaron esta tendencia. En la actualidad conocemos 32 tipos de ramos de novia estudiados y definidos en proporciones, más todos aquellos que denominamos libres, que son los que cada uno de nosotros pueda crear.

(Fuente: Llum Benedicto, Prodfesora de l’escola d’Art Floral de Catalunya)