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Calor y amor en Máncora
Increíbles playas
norteñas: Vichayito, Máncora y
Punta Sal
Es verdad que el océano
Atlántico ha regalado al mundo
una joya preciosa que conocemos
como el Mar Caribe, aguas
cristalinas deseadas por muchas
personas en el mundo, incluido
los peruanos para pasar las
vacaciones. Sin embargo, el
Pacífico también tiene lo suyo.
Bellos litorales que envuelven
con su preciosa vista a
cualquiera y muestra de ello son
las hermosas playas del norte
peruano.
Si ustedes hasta ahora no
conocen, como pareja, los
encantos de este balneario o
quizás no han regresado desde
hace buen tiempo, es el momento
ideal para hacerlo. Máncora, por
ejemplo, ofrece además de sus
orillas y su mar, una buena
oferta hotelera a los
alrededores y centros nocturnos
de diversión.
Una vez que el avión aterriza en
la ciudad de Piura, un bus los
transportará hacia Vichayito,
lugar que ofrece variados
alojamientos de calidad, ubicado
a sólo 15 minutos de las playas
de Máncora. El sol brillante se
refleja en las olas del mar y la
frescura de la brisa se va
sintiendo lentamente conforme
van acercándose a la zona
costera, que por excelencia es
un destino para disfrutar del
relax y desconectarse del mundo.
Al llegar al recinto deben
instalarse y sin perder más
tiempo salir a reconocer el área
con un paseo de la mano por la
arena, luego pueden regresar al
hotel para almorzar, sumergirse
en la piscina y disfrutar del
bar. El ambiente es agradable,
pues los alojamientos se han
encargado de crear todo un
espacio que mezcla verdes
palmeras y playa para el deleite
de sus huéspedes.
En la mañana siguiente los rayos
del sol atraviesan muy temprano
por los delgados espacios que
dejan las cortinas por el soplo
del viento. Un desayuno natural
a base de jugos y frutas les
vendría muy bien, de paso que
uno se mimetiza con el entorno. Más
tarde, cuando el sol empiece a
calentar aún más el día,
diríjanse a Máncora para
disfrutar del astro rey en pleno
y mantener o quizás coger un
envidiable bronceado. Además,
pueden practicar deportes
acuáticos, siendo el favorito de
la mayoría de bañistas que
acuden aquí: el Surf.
Tras el clásico buffet
gastronómico a base Ceviche o
Tiradito frente al mar, lo
recomendable es que regresen al
hotel en Vichayito a descansar y
recargar energías para la noche.
La cena pueden degustarla en el
mismo alojamiento y después de
eso empezar a alistarse para una
merecida noche de fiesta o de
lounge bar, en caso quieran una
temática más tranquila; el punto
es que deben distraerse y
aprovechar al máximo su tiempo
juntos. Esta vez regresarán a Máncora nuevamente, pero al
Boulevard, en el que podrán
encontrar una fila de
restaurantes, bares, pubs,
lounges y discotecas. Ahí la
música, las copas y las luces,
harán lo suyo.
Unos kilómetros más allá de
Máncora, a 30 minutos
aproximadamente, se encuentra
otro balneario al que podemos
denominar como complemento
perfecto si es que desean
conocer las bondades del litoral
norteño. Se trata de Punta Sal,
una playa ubicada en Tumbes y
que se configura como un espacio
ideal para diversas actividades
en pareja, luego de la rumba en
Máncora.
Instalados ya en uno de los
alojamientos de esta zona,
tienen varias opciones para
pasar momentos interesantes como
la pesca de altura si es que
desean encontrar algunas de las
especies marinas como el Merlín
Dorado o el Mero. Del mismo
modo, tienen la opción de
caminar por el Área de Aves
Endémicas de Tumbes y observar
la conservación de los
Manglares.
Algo mucho más adrenalínico son
los juegos náuticos que se
practican. Es así que el ski, el
torpedo bumride y los recorridos
costeros estarán a la orden del
día para su sana diversión. Sin
embargo, de todas las
actividades, una es la que mejor
encaja para ustedes como pareja
romántica... se trata de los
paseos a caballo por la orilla
del mar, teniendo como instante
exacto para hacerlo a la hora
del Sunset o puesta del sol. De
esa manera, viendo el sunset,
obtendrán uno de los mejores
recuerdos de sus vidas.
Vichayito, Máncora y Punta Sal
son más que simples playas, son
una especie de oasis donde las
parejas estresadas van a
olvidarse de la rutina para
ocuparse de lo más preciado que
tienen: su amor de pareja.
Anímense a percibir una
sensación similar y visiten
Máncora y los balnearios del
norte del Perú. |